Mafiosos rodantes

Luis Eduardo Vivanco habla sobre la falta de... valentía de los políticos para ponerles un tate quieto a los transportistas. La solución propuesta por el Gobierno resulta un chiste. 

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Más de medio centenar de muertos en las vías. La gran p… ¿Hasta cuándo? Y una vez más, la parca iba a bordo de buses de transporte público. Uno de ellos extranjero. Ante las lágrimas nacionales, el Presidente anuncia que ha mandado a su casa a un par de funcionarios y que implementará radares en todo el territorio. Y yo digo: WTF?

¿En serio Lenín? ¿Habla serio o habla huevadas? ¿Esa es la gran solución? Cargarle de multas a la gente con límites de velocidad a veces ridículos que usan los municipios para fondear sus cuentas y en algunos casos fondear las cuentas de los funcionarios y sus panas, no resulta ningún arreglo. 

Vamos al fondo de la vaina: Sueño con el día en el que este país tenga un político/a con los suficientes huevos/ovarios de plantarle cara a las mafias del transporte. Eso, doy por firmado, reducirá drásticamente la siniestralidad vial, como le dicen los técnicos, pero que en cristiano quiere decir, que reducirá las tragedias producidas por idiotas con licencias profesionales, que se creen los reyes del mambo de las carreteras. 

Sí, lo sé, no todos los buseros son iguales. Ya, ya, también hay políticos honestos. Sin embargo, cada que recorro una carretera veo horrorizado cómo los que conducen autobuses arriesgan su vida y la de decenas de personas en cada curva. Veo además cómo contaminan las ciudades con total descaro. Compiten entre ellos, hacen lo que les da la gana y para colmo, como no, exigen subida de pasajes. 

Políticos nacionales, como locales, atemorizados ante la fuerza del transporte, un gremio que no se ha modernizado nunca, que continua usando la extorsión como única herramienta de negociación política y, como ha resultado evidente, es una carta muy efectiva. 

Espero el día en que alguien municipalice el servicio a nivel cantonal y que ponga normas intocables al servicio privado a nivel nacional. Pero no, vivimos en el país del “déjame gobernar y yo me hago el pendejo”. Esto a todos los niveles de gobierno en Ecuador. Sí, a ti te digo y a ti también.