Mi confesión

Luis Eduardo Vivanco habla de su postura ante el aborto, la marihuana, el matrimonio entre homosexuales. Y sí, está a favor. Pero también dice que te respeta si tú crees lo contrario. Sí, es posible respetar al otro en estos debates. 

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Puedo confesar y confieso que estoy a favor del aborto. Puedo confesar y confieso, que estoy de acuerdo con la legalización de la marihuana. Puedo confesar y confieso, que quisiera que los gays puedan casarse. Puedo confesar y confieso, que sé que esta postura molestará a muchos. Puedo confesar y confieso, que sé que mi opinión no será respetada, como yo respeto la contraria. 

También estoy en capacidad de decir que no porque yo lo crea, así debe ser. Pero tampoco estoy en capacidad de aceptar que porque otros no estén de acuerdo, ni siquiera se deba debatir. Quisiera vivir en un país, en el que del un lado no quieran quemar vivos a los impíos y del otro lado, no quieran romperle las ventanas a los oscurantistas. Me encantaría vivir en un país, donde se pueda hablar como gente normal. 

Si para estas alturas ya estás diciendo: “Este Vivanco, maricón ha de ser, fumón, hijo de Caín, ojalá arda en el infierno”.  Estás en todo tu derecho. Para tu frustración no soy gay, no fumo marihuana, quiero tener un hijo y estoy casado con una mujer. 

Si por otro lado estás diciendo: “Este Vivanco, qué tibio, carajo, solapando a los curuchupas, ojalá que el karma lo persiga”. Estás en todo tu derecho. Para tu frustración son un periodista que ha tratado de ser frontal y eso me ha costado hasta pedradas. 

En este país, estos temas son debatidos únicamente por los apasionados. Es decir, la discusión está solo en manos de las posturas radicales. El resultado: Estamos jodidos. 

El acuerdo final solo llegará cuando estos asuntos sea debatidos también por el resto, por la gente, con datos y opiniones. Así, cuando la charla llegue a la ciudadanía, los políticos de este país van a empezar a actuar sin orinarse en los pantalones. Y ojo, no dijo que todos lo políticos sean así. Los próvida, los cero yerba y los ni cagando dos hombres casados, son más frontales. Pero son políticos que hablan desde el extremo del debate. El resto, la mayoría, al topar el asunto: Esteeee, sí, hay que ver, cambiemos de tema. 

Puedo confesar y confieso, que si se legaliza la marihuana no empezaré a fumar. Puedo confesar y confieso, que si se aprueba el matrimonio entre gays no me acostaré con un hombre. Puedo confesar y confieso, que si el aborto es legal, no lo buscaré. Puedo confesar y confieso, que pasarán décadas hasta que maduremos y cultivemos la verdadera sociedad del diálogo. Algún rato debería aparecer un político con un eslogan que diga: #MaduraEcuador 


Si quieres mandarme a la mierda (de ambos lados), puedes hacerlo aquí:  luiseduardo@laposta.ec