Karla Cadena, el último salvavidas de Gustavo Jalkh

El bloqueo en la comisión de Fiscalización para llevar a juicio al Consejo de la Judicatura depende del voto de esta legisladora oficialista: ¿será su verduga o su Baywatch girl en la Asamblea?

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Será la decisión más difícil de su joven carrera. La legisladora manaba Karla Cadena, por Alianza PAIS y Unidad Primero, es la llave del patético bloqueo en la que ha quedado la Comisión de Fiscalización en el debate de si debe o no llevar a juicio político al recién cesado Consejo de la Judicatura y darle una doble e inapelable muerte política. Más simple: es la última boya que puede salvar la agonizante vida política de Gustavo Jalkh. 

Así las cosas: luego de que el Consejo de Participación Ciudadana de Transición descabezara al Consejo de la Judicatura por incumplir cuanta norma de decencia quiera citar usted, la mesa de Fiscalización aceleró el trabajo represado. La votación clave se dio el viernes último. Se necesitan 7 de 12 votos para aprobar el informe, que está listo y recomienda el juicio político. Pero no los hubo. 

El correísmo, que tiene tres votos en la mesa, unía fuerzas con Silvia Salgado (la legisladora socialista que defendió a Jorge Glas, protegió a Augusto Espinosa y fue la única que se opuso al juicio contra Carlos Baca Mancheno) y el alterno de Karla Chávez (la legisladora de PAIS que prefirió no dar la cara); los cinco votaron por la abstención. La forma políticamente correcta de salvar a Jalkh sin votar decirlo expresamente. 

Por su parte, la oposición (Raúl Tello, BIN; Luis Núñez, PSC; Homero Castanier, CREO; Jimmy Candell, Movimiento Peninsular) se unía al renovado afán de las cabezas de PAIS en la comisión: Daniel Mendoza y María José Carrión. Conquistaron así 6 de 12 votos y quedaron a las puertas del gol. 

No lo lograron. 

La silla vacía de Karla Cadena, quien designó a su alterno para asistir en su nombre y lo revocó poco antes de la sesión, frustraba entonces una decisión en firme y deja a Gustavo Jalkh en un beneficioso limbo. La idea del limbo como mecanismo de protección no es nueva: ya la estrenó la propia Silvia Salgado cuando presidía la comisión de Fiscalización que dejó en el aire la posibilidad de un juicio político al entonces fiscal general Washington Pesántez. 

No es probable que esta vez suceda algo parecido. Fuentes cercanas a la Presidencia de la Asamblea, aseguran que Elizabeth Cabezas está cabildeando para llevar a la mesa de Fiscalización a una nueva sesión. “No va a empañar su legislatura porque en la comisión tengan miedo a tomar una decisión. Si lo quieren salvar, que lo salven; pero que asuman el costo. Sino: que lo lleven a juicio político”, asegura uno de los suyos. 

Hay quienes creen desde la oposición, especialmente en la oficina de Esteban Bernal (CREO), que si la comisión de Fiscalización prefiere el bochorno de no toma una postura, la presidenta Cabezas podría ponerlo en consideración de los 137 legisladores del Pleno. Una vía poco usual, pero legítima. 

La presidenta de la mesa de Fiscalización, María José Carrión, ya ha recibido el pedido formal de volver a convocar la sesión. Si sucede, se puede pedir la reconsideración de la última votación (aunque Gustavo Jalkh diga lo contrario en su rueda de prensa de despedida). Y ya pueden cruzar todos los dedos para que Karla Cadena, de 40 años y estrenándose en el Parlamento, no tenga miedo esta vez a sentarse en la silla y tomar una decisión, ni se enferme casualmente, ni se olvide de su alterno.  

Cadena, del grupo de Mariano Zambrano, solo tiene cuatro caminos: tres de ellos conducen al juicio político. Su voto a favor, lógicamente; su abstención, dejaría las cosas en empate y el voto a favor de María José Carrión terminaría por dirimir; su voto en blanco se sumaría a la mayoría a favor. Queda la opción, claro está, de un voto en contra, una postura que no han tomado siquiera los correístas; siquiera Silvia Salgado que tiene poco temor al bochorno. Así que las apuestas van ‘all in’ a una segunda muerte de Gustavo Jalkh. 

De Alianza PAIS, al cual se pertenece Cadena, depende que la legisladora novata se ponga a la altura de las circunstancias. Con una Asamblea intentando recuperarse de la caída meteórica en las encuestas por sus demoras e incapacidades en materia de Fiscalización, Karla Cadena tiene solo una pregunta que responderse: ¿Va a pasar a la historia como el triste blindaje de una institución ya cesada o va a sentarse en la silla para la que fue electa y tomar una decisión democrática?