Soy dueño de Messi

Luis Eduardo Vivanco se refiere a la propuesta de un desconocido de incluir a los medios digitales en la Ley de Comunicación. Nos advierte que hay mucho loco suelto y que incluso él, Vivanco, podría convertirse en uno de ellos. Sí lo ven a Luis Eduardo moredeando por ahí, no se asusten, es inofensivo. 

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Un perfecto desconocido ha decidido asomarse a la Asamblea diciendo que es el representante máximo de los medios digitales del país. El otro día me encontré a un ser similar en el sector de La Mariscal de Quito, que pese a que olía a mil mandriles juntos, dijo que había comprado Teleamazonas y que pensaba dinamitar el país entero. Es que gente así hay por todas partes, lo malo es cuando se les toma en serio. En el un caso, se lo reconoce como dirigente gremial y en el otro, como un potentado terrorista enemigo de la ducha. 

Este señor, me refiero al supuesto capo de los medios online, ha pedido que se meta en la Ley de Comunicación a las plataformas digitales, como la Posta. Sí, este individuo debe tener alguna patología sadomasoquista con la que le gusta que lo persigan, lo golpeen, lo multen, lo azoten. Yo no, así que no me meta en su fiesta sadomaso mediática. 

Utilizando la lógica del presunto rey del internet ecuatoriano, yo pretendo presentarme en el estadio de Liga o del Barcelona, asegurando ser el apoderado de Messi y les venderé su pase por un bolón con café. Si me dan una biela, también les entrego a Suárez. Iluminado por la infinita sapiencia de este duro de los medios y del espíritu del Cuentero de Muisne, diré ser el hijo de Jorge Glas cada que quiera que me crezca el pelo y me traten como rey en algún banco trucho de la China o en la cárcel 4. 

Más allá de los cómico del asunto, este hecho noticiosos revela que hay gente en este país que cree que las regulaciones, restricciones y controles se deben extender en temas de comunicación. Sí, pese a la pesadilla correísta de persecución, censura y garrote, aún hay quien cree que hay que ampliar el universo de la garrotiza. Lo peor, es que se supone que estos engendros de la sinrazón dicen venir de los propios medios, dicen ser periodistas. Eso me provoca más salpullidos que cuando Glas dice que él también fue entrevistador o cuando veo que Correa se montó su propio Castigo Divino con plata rusa. 

La Posta no se siente representado por aquel señor y si es que él requiere discutir sobre el ingreso de los medios digitales a la Ley de Comunicación, agradecemos que agende una cita con nuestra delegada para el efecto: La Tigresa del Oriente.