Phillip Morris: “Esta vez, traemos buenas noticias”

La tabacalera más grande del mundo quiere dejar de vender cigarrillos. la Posta conversó con la vicepresidenta de la compañía sobre su futuro y el nuevo IQOS. 

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- La Phillip Morris promete un mundo libre de humo en 2030, es la vuelta de la esquina. 

- El objetivo es claro: dejar de vender cigarrillos. Y poder darle a los consumidores que ya fuman y quieren seguir fumando, alternativas mejores. Estas alternativas existen gracias a la ciencia, IQOS es una de ellas. Son productos que al calentar el tabaco y no quemarlo, reducen el riesgo. ¿Cuándo será? Lo antes posible.


Así arranca la conversación con Gabriela Wurcel, la vicepresidenta de Asuntos Corporativos de la compañía tabacalera para América Latina. Es un momento emocionante en la industria, aunque no lo parezca. Pues aunque los índices de consumo de cigarrillo van a la baja (la empresa, de hecho, ha caído 2,5 % en ventas, según sus últimas cifras disponibles) y el movimiento antitabaco gana cancha en todo el mundo; diez años y $ 4,500 millones después la tabacalera más grande del mundo está por dar una bocanada de oxígeno a su visión empresarial. La bocanada se llama IQOS, un híbrido a mitad de camino entre cigarrillo (por el sabor y la experiencia) y cigarrillo electrónico (por el diseño y la tecnología) que no quema el tabaco, ni emite humo, ni contiene la megacolección de tóxicos del cigarrillo convencional. Según los estudios, de hecho, es 95 % menos perjudicial. La tabacalera cree que es su piedra filosofal. 


¿Qué hace falta para que den el salto?

Hacen falta las condiciones regulatorias que estimulen estas tecnologías. Pensamos que estamos en el camino correcto porque en menos de tres años del ingreso al primer mercado, Japón, ya hay cinco millones de personas que dejaron de fumar y se pasaron a IQOS. Y cada día, 10 mil personas lo hacen: dejan de fumar y se pasan al IQOS. 


El cliché de la entrevista empresarial es que las crisis generan innovación. Ustedes no se escapan del cliché.

No. En los últimos 10 años, Phillip Morris tomó la decisión de satisfacer la necesidad de los fumadores que saben que fumar es malo para su salud y quieren alternativas. Invertimos todos nuestros esfuerzos humanos y financieros, $4,500 millones y más 400 científicos y expertos que trabajaron en la investigación y desarrollo del producto. Estamos incluso transformando fábricas. 


¿Eso es lo más duro? ¿El cambio radical de la compañía?

El cambio que está pasando Phillip Morris no tiene precedentes en la historia de los negocios. Pasamos de ser una empresa exitosa que envolvía tabaco en un papel a una compañía a una empresa desarrolladora de tecnología. Tenemos que cambiar la cultura de los trabajadores, poner al consumidor en el centro y contarles que, por primera vez, podemos contar que estamos haciendo algo bueno para la salud…


Por primera vez traen buenas noticias a la mesa.

Exactamente. ¡Por primera vez traemos buenas noticias y eso es bueno! Nuestro lema con el IQOS es ‘esto lo cambia todo’. Pero de verdad: esto lo cambia todo. 


¿Por qué esta vez habría que creerles a quienes negaron lo nocivo que resulta el cigarrillo, su vinculación con el cáncer y dijeron que el cigarrillo light era menos dañino?

Está claro que hay un escepticismo con relación a la industria por razones históricas. Por eso le pedimos que no nos crean a nosotros, sino a la ciencia. Por eso, la evidencia científica es de primer nivel, transparente y pública, sigue las guías de la FDA; y en el último año ha sido verificada y validada, de forma independiente, por expertos en Estados Unidos, Japón, Reino Unido. 


¿Ya te cambiaste a IQOS?

No fumo. Y IQOS es solo para los que fuman. (Ríe).