La diplomacia secreta del ELN

Durante años, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se ha movido en Ecuador sigilosamente para crear una red de contactos que incluye políticos, partidos, universidades y etarras sin descuidar su negocio ilegal en las fronteras, según Inteligencia. 


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No fue casual. La expulsión del ELN de territorio ecuatoriano como sede de los diálogos de paz entre la última guerrilla de Colombia y el Gobierno de ese país, tras el trágico triple asesinato de los periodistas de El Comercio, parecía la reacción emocional de un jefe de Estado, Lenín Moreno, rompiendo una decisión diplomática por el dolor del luto. 

“Entendemos el dolor del presidente Moreno y el pueblo ecuatoriano”, fue la reacción de Ángela Holguín, canciller de Colombia, tras el anuncio oficial. 

“Pagamos por culpa ajena”, dijo Pablo Beltrán, jefe de negociación del ELN, desde Quito, visiblemente molesto por una decisión que consideraba injusta. 

Las reacciones, se entiende, respondían a una declaración sin sustento aparente: que el ELN mantenía actividades terroristas, había dicho el presidente Moreno. 

No lo dijo en vano. 

Un informe de la Unidad de Seguridad Interna de la Presidencia de la República, entregado a Moreno en su despacho y al que tuvo acceso la Posta, abre un abanico de preocupaciones sobre la capacidad de la guerrilla colombiana para moverse más allá de la paz, en Ecuador. 

Sus movimientos eran seguidos por agentes desde antes de la posesión de Moreno y la bitácora intensa dibuja algo con claridad: el ELN no sólo tenía intenciones de negociar su paz en el país sino también de “fortalecer su presencia”. 

Así lo hizo.

El informe de Inteligencia atribuye al ELN un brazo operativo mayúsculo, concentrado en su cúpula: Beltrán, Carbonel, Martínez, Pérez y los hermanos Chamorro; todos ellos lideran una estructura con alcances políticos, sociales, internacionales y, claro, financieros. 



Política

El entonces ministro designado Augusto Barrera, a quien este medio intentó contactar sin éxito para obtener una declaración, recibió por tres ocasiones a los representantes de la guerrilla. Una de esas oportunidades, el 8 de marzo del 2017, Barrera recibió a dos delegados en su casa, en Nayón (Quito). Durante una hora y media, según los agentes de Inteligencia, Barrera conversó con el ELN a puertas cerradas “temas de carácter reservado, no se tiene acceso a su contenido”. El secretario de Educación mantuvo otra reunión reservada dos días antes de su posesión, esta vez en casa del Dr. Freddy Cueva. Inteligencia pudo conocer el contenido esta vez: buscarían “una posible reunión con la Canciller María Fernanda Espinosa” y “el otorgamiento de títulos de tercer nivel a líderes de la negociación del ELN que participan en el proceso de diálogos”. 

Los títulos era de interés especial de la guerrilla. Por eso, el 23 de febrero, se habían reunido ya con el rector de la Universidad Central del Ecuador Fernando Sempértegui, quien tampoco pudo ser contactado por este medio, con el mismo fin: “un pensum especial”. 



Sociales

Inteligencia atribuye “nexos históricos” del ELN con el movimiento indígena y el Pachakutik, aunque esta información es referencial y no material de trabajo del equipo de Inteligencia. Sin embargo, el 20 de agosto de 2017, en Quito, nueve delegados del ELN se trasladan hasta las instalaciones de la fundación Pueblo Indio y, en posteriores reuniones, buscan acercamientos con las organizaciones campesinas de Esmeraldas y las indígenas amazónicas. 



Internacionales

El ELN nunca cortó sus vínculos internacionales, los mudó para Ecuador. Al menos en dos oportunidades, en 2017, su cúpula recibió a Urko Airtza y Rufino Echeverría (alias Holandés), ambos vinculados ampliamente al grupo terrorista ETA. Inteligencia “desconoce” el fin de las conversaciones. 



Financiera

El informe empieza de forma contundente. Asegurando que el ELN no ha perdido su presencia en la frontera norte, donde alientan la producción, procesamiento y tráfico de drogas “su principal fuente de financiamiento”. Inteligencia asegura que el ELN mantiene “el control de los cultivos” en la zona limítrofe con Carchi. 

También se aplican en otro tipo de delitos, especialmente “los secuestros de comerciantes y hacendados” en el noroccidente del país, que han sido “realizados por el ELN”; así también como el “reclutamiento forzoso de menores” a quiene Inteligencia ubica en el rango de entre “17 y 20 años de edad”.