Carlitos, el renacuajo

Carlos Ochoa dio una clase de biología en la Asamblea. Luis Eduardo Vivanco la traduce para que toditos aprendamos de esta sesión de ciencias naturales. La historia de superación de un renacuajo.

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Carlos Ochoa ha dictado hoy en la Asamblea una impecable clase de biología. Una charla magistral de herpetología, una exposición que podría valerle, por lo menos, un honoris causa de Yachay o de alguna de esas universidades de medio pelo que llenaron de títulos el CV de Rafael Correa.

Ochoa, en su defensa ante el juicio político, ha demostrado cómo ha podido pasar de renacuajo, wishi wishi diríamos los serranos, a ser un completo batracio, un sapo endémico del ecosistema correísta. 

Sí, empezó como aquel renacuajillo, coleteando inocente en el charco bolivariano, buscando en el agua empozada y pestilente un futuro para su medriocre carrera periodística. El sueño de cualquier wishi wishi allá por el año 2007 o 2008. 

Cuando le salieron las branquias empezó a respirar los aires de la revolución y empezó a repetir, allá en su pequeño estanque, los mismos argumentos que escuchaba de la rana toro, el batracio mayor, que cada sábado lanzaba lengüetazos a todos los que andaban moscas y se daban cuenta de sus sapadas. 

Carlitos fue creciendo en el estanque, se volvió un sapo joven, pero ambicioso. En premio le dieron la dirección de noticias de un canal incautado. Eso sí, como a todo buen animal verde de aquellos días, fiel y sin criterio propio, le asignaron un sueldo de 8.000 dólares. 

Luego, ya hecho todo un sapo mayor, un batracio graduado, lo nombraron superintendente de comunicación y bueno, el resto es historia. 

Hoy en la Asamblea dice que los medios son un pantano apestoso, vaya paradoja. Hoy dice que el dinero es venenosos, claro, él cobraba plata ajena y nunca tuvo que producir ni medio. Ahora dice que no ha cometido delitos, que otro amiguito de su pantano, Galo Chiriboga, demostró que él era un sapo santo. 

Hoy en la Asamblea hemos visto una historia de superación, de cómo un renacuajo puede llegar gracias al totalitarismo y el descaro ha graduarse de sapo, por eso me gustan tanto las ciencias naturales. Gracias Carlos por esta invaluable sesión académica.