Capaya, el santo que ya no canta

Capaya se la saca de encima. La Fiscalía no lo persigue por peculado de una refinería en la que todos botamos el billete como si fuéramos regetoneros en fiesta. Un colaborador ineficaz que la saca barata. Luis Eduardo Vivanco echa unos dardos sobre el asunto.

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Ahora resulta que Capaya no ha cometido peculado en la refinería de Esmeraldas. Ya mismo resulta que la refinería está ahí, perfecta, solo que no lo vemos con claridad porque estamos ciegos de odio, nublados por el velo miope de la CIA que tanto nos ensucia el alma. 

El ex ministro Carlos Pareja, el gran Capaya, no será procesado por el festín de billete que representó la supuesta repotenciación de ese complejo petroindustrial, un obra al puro estilo JG: costosísima, amarrada entre panas, hecha a la patada y con más refinamiento de dólares, que de petróleo. Un ícono de la Revolución Ciudadana

Se suponía que Capaya sería el mejor colaborador de la Fiscalía en la historia del mundo mundial. Se suponía que soltaría la sopa hasta desnudar a medio mundo. Por lo menos esa fue la imagen que nos vendieron cuando el presidente de la Asamblea asumió el papel de Ministro del Interior, Fiscal o Chuck Norris (ninguno de los tres papeles le correspondía, peor el de Chuck Norris –nota para el chico millenial: Norris era un viejo duro de pelis de los 90 que se batía a quiños con todos, como un héroe de Marvel, solo que sin disfraz ni efectos especiales-) y lo trajo de la oreja desde Miami.  

Según el Fiscal, ha sido un colaborador ineficaz, que sus cuentos son menos sustentados que los chismes que pueda tener el vendedor de chicles de la puerta de Petroecuador, que más allá de los Capayaleaks y el “gracias Topo”, no hay nada. Sin embargo, su silencio o su incapacidad de demostrar algo no le han sido contrarios a Capaya, que recibe esta buena noticia, pues la Fiscalía no ha encontrado sustento para acusarlo de peculado por una obra que nos costó 2.200 millones y en la que se despilfarraron, pues 2.200 millones. Esto pese a que la misma Fiscalía fue la que lo llamó a juicio en agosto pasado.  

Capaya seguirá preso, pues aún tiene otros casos que resolver, pero este, que podía ser considerado su peor cruz, se lo saca de encima. El Fiscal tendrá sus razones, supongo, pero esa forma de cojudiar a la historia de este país es la que me hincha… el pecho de rabia. Ojalá el pecho nunca se me desinfle, como muchos ratos se desinfla la famosa lucha anticorrupción.