Rafa en la Shyris

Rafael Correa volvió a la avenida de los Shyris. Qué nostalgia, ahí queda su sede y ya no puede ni entrar a usar el baño. Podría entrar a grafitear, si Patiño le hace patita de gallo. Cuántos recuerdos le habrá dado esa avenida donde despilfarró el dinero público en las fiestas de AP, donde mandaba a sus pelotones a meter palo a los opositores, donde un día incluso bailó con Lenín en la tarima.

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Rafael Correa vuelve a la Shyris, sí a la avenida que tantos recuerdos le trae. Punpín, punpín. Esta vez volvió para una entrevista en FM Mundo, que queda ahí, a dos cuadras de la sede de Alianza PAIS en la que él ya no puede entrar ni a hacer pipí, aunque capaz que sí podría entrar a grafitear. Ahí Patiño le hace patita de gallo para saltar la verja.  

Cuánta nostalgia habrá sentido el ex presidente al pasar por el frente de lo que fue su cuartel general y lo que es peor, habrá pasado en un auto particular, ya no en un 4x4 de lujo pagado por todos lo ecuatorianos. 

Lástima que para ese momento no llovía en Quito, pues hubiese sido fácil imaginar su mirada nostálgica al otro lado del vidrio del carro, viendo su sede con gotas de agua corriendo por la ventana. Así, tipo video clip llorón de Maná de los años 90. 

Me imagino lo que habrá sentido, al ver la tribuna de los Shyris, donde por tantas ocasiones despilfarró el dinero público en celebraciones gubernamentales que siempre fueron al final de cuentas celebraciones de su movimiento político. Habrá recordado también cómo ahí celebró junto a Lenín Moreno la victoria en primera vuelta. Bueno, no sabían que la habían ganado, pero ya habían montado la juerga, muy al estilo de AP.

Cómo se le habrá removido el wacho a Rafa al desempolvar de su memoria esos que serán para él bellos momentos. Cuando sus policías armados hasta las muelas reprimían con garrote y caballo a los que osaban tomarse ese emblemático espacio quiteño para protestar en su contra. Cómo habrá saboreado con la memoria aquellos toletazos. Ahora, sin chapas que le recojan hasta los cabellos que iba perdiendo con los años y que poco y más los ponían como tesoro nacional en el museo fetiche que armó en el palacio. 

Al salir de la radio encontró una manifestación en su contra y cómo se le habrá retorcido el shungo al no poder ordenar a un uniformado que le meta una paliza al “majadero”. Cómo habrá sentido Rafael su nueva realidad. 

Bueno, Rafa, no decaigas. Si estás por la Shyris y quieres orinar, pide el baño en un restaurante. Y si quieres echar una cagada, bueno, para eso eres un experto y ya lo has hecho por todo el Ecuador.  Que tengas un buen día.