De cómo el principal asesor político del correísmo terminó por asumir el rol de Fiscal General

Durante años fue reconocido como uno de los más fervientes fans del correísmo y hoy en día es una pieza clave para que el correísmo se vaya al carajo. El fiscal Carlos Baca Mancheno decidió encarcelar, bueno, pedir que se encarcele, al alfil más visible de ese proceso político: Jorge Glas.

¿Cambió? ¿La gente cambia? Esa pregunta no tiene respuesta ni cuando tu novio o novia te pide volver luego de meterte los cuernos, peor en un tema donde la alta política está funcionando a toda máquina y los intereses son inimaginables.

Si bien se ha criticado a Baca Mancheno por vincular a Glas por supuesta asociación ilícita en el caso Odebrecht y no por los delitos mayores que muchos sospechan ha cometido el vicepresidente, Glas guarda cana tras la decisión de Baca de modificar su medida cautelar de prohibición de salida del país a prisión preventiva. Baca dice que no persigue, que investiga. 

Baca Mancheno, abogado latacungueño, tiene entre sus manos el histórico momento de derivar lo que quizá sea la trama de corrupción más grande de la historia del país o de podarla solo en lo que se ve, solo la puntita.


Baca estuvo junto a Rafael Correa como su consejero político y hasta el 2016 constaba en los roles de la Presidencia con un sueldo de 5.009 dólares, mil menos de lo que hoy los ecuatorianos le pagan a Glas al mes por, bueno, por lo que quiera que esté haciendo en su celda.      


Fue asesor de César Rodríguez en Montecristi, cuando Rodríguez también era fan de Correa. Fue asesor del Ministerio del Interior y condujo una comisión que investigó, desde la óptica oficial, lo sucedido el 30 de septiembre de 2010. Sí, ese día en el que Correa dice que lo quisieron matar y sus críticos dicen que él armó el show. La historia sacará esa conclusión. 


Baca Mancheno ha iniciado otra investigación por peculado en la que se determinará si mete a Glas en la colada. Ese sí, un delito grave. Ahora es sospechoso de asociación ilícita, nos referimos a Glas, pero como cómplice de asociación ilícita, lo que podría costarle solo XXX de prisión. Claro, él, su familia, su abogado y los fieles que le quedan dicen que no es culpable de nada, de absolutamente nada.

Baca Mancheno debe en la audiencia instalada hoy demostrarle el juez que el vicepresidente es culpable, por lo menos, de cómplice de la mafia en la que participaba su tío, Ricardo Rivera. En esa bronca jurídica está también César Montúfar, el opositor que se lanzó al ruedo y que cree que Glas es culpable de eso y más, de muchísimo más.