Categoría: LA VOZ DE LA POSTA

Unasur era para otra vaina

Luis Eduardo expone por qué dice él que el edificio de Unasur tenía que tener otro fin que no sea el de la universidad intercultural que anunció el Gobierno. Pero ya nada, así es la vida. 

Mi confesión

Luis Eduardo Vivanco habla de su postura ante el aborto, la marihuana, el matrimonio entre homosexuales. Y sí, está a favor. Pero también dice que te respeta si tú crees lo contrario. Sí, es posible respetar al otro en estos debates. 

Querido José Valencia

Luis Eduardo Vivanco le escribe una carta de peticiones al nuevo canciller del Ecuador, José Valencia. Como es abusivo pide de todo: Venezuela, Nicaragua, Colombia y Assange. El nuevo Ministro tiene muchísimos retos por delante.

Soy dueño de Messi

Luis Eduardo Vivanco se refiere a la propuesta de un desconocido de incluir a los medios digitales en la Ley de Comunicación. Nos advierte que hay mucho loco suelto y que incluso él, Vivanco, podría convertirse en uno de ellos. Sí lo ven a Luis Eduardo moredeando por ahí, no se asusten, es inofensivo. 

Toditos se ahuevan

Luis Eduardo Vivanco está a la espera de un político con la valentía de plantarles cara al sector del transporte, un gremio que hace lo que le da la gana en este país.

Correa ya está malito

Luis Eduardo Vivanco hace una revisión medio científica del estado de la memoria del expresidente Rafael Correa y llega a escalofriantes conclusiones. Pobre, la demencia senil precoz es terrible.

Carlitos, el renacuajo

Carlos Ochoa dio una clase de biología en la Asamblea. Luis Eduardo Vivanco la traduce para que toditos aprendamos de esta sesión de ciencias naturales. La historia de superación de un renacuajo.

Capaya, el santo que ya no canta

Capaya se la saca de encima. La Fiscalía no lo persigue por peculado de una refinería en la que todos botamos el billete como si fuéramos regetoneros en fiesta. Un colaborador ineficaz que la saca barata. Luis Eduardo Vivanco echa unos dardos sobre el asunto.

Rafa en la Shyris

Rafael Correa volvió a la avenida de los Shyris. Qué nostalgia, ahí queda su sede y ya no puede ni entrar a usar el baño. Podría entrar a grafitear, si Patiño le hace patita de gallo. Cuántos recuerdos le habrá dado esa avenida donde despilfarró el dinero público en las fiestas de AP, donde mandaba a sus pelotones a meter palo a los opositores, donde un día incluso bailó con Lenín en la tarima.